Fallece doña Fina Fernández, maestra nacional

Casi alcanzado el centenario de su activa vida, ha fallecido en Alzira doña Fina, una de las mejores parvulistas que en el siglo XX tuvieron la  suerte de disfrutar los niños de Alzira.

         La educación suministra todos los elementos necesarios para el completo desarrollo del individuo, y nos da el último resultado los medios para bien vivir. La educación es una obra larga y compleja, que comprende el desarrollo y perfeccionamiento de todas las facultades a la que deben dirigirse todos los afanes y cuidados de la vida entera.

         Una vida entera dedicó al magisterio, la maestra alcireña Fina Fernández Sempere, especialista en la enseñanza a párvulos. Por la vieja y antigua escuela de la calle Chulvi, en la barriada de la Vila, desfilaron muchísimos niños que se hallaban entre los cuatro y cinco años, que nunca olvidarán a doña Fina.

         Josefina Fernández Sempere, hija de alcireños comerciantes en telas, “los Randeros”, nació en la barriada de Capuchinos, en la calle Alfareros, siendo bautizada en la parroquia de La Encarnación. En su niñez asistió a la clase de párvulos de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, en el Hospital, pasando al poco tiempo al colegio de las Escolapias, en la plaza Mayor, entonces de Emilio Castela. Allí demostró su inteligencia e interés por el estudio, lo que le sirvió para comenzar el bachillerato en el recién inaugurado Instituto de Enseñanza Media, que se abrió en el edificio de las Escuelas Pías a principio de los años treinta.

         Al llegar la más incivil de las guerras, el Instituto fue trasladado a Casa Bolea, en la Plaza de Santa Catalina, ocupando al mismo tiempo los locales contiguos de lo que fue el casino “El Siglo”, donde los alumnos más aventajados impartían enseñanza a los que comenzaban los estudios de bachillerato, debido a la movilización a la guerra, de algunos profesores.

         Al término de la bélica y fratricida guerra, hubo que convalidar los estudios que había realizado en años de la contienda; doña Fina tuvo que examinarse de 4º y 5º de bachiller, cursando sexto y el último, el séptimo le fue dispensado. Después pasaría examen de Estado en la capital de provincia. Había terminado la carrera de magisterio y fue a ofrecerse para dar clase en la recordada Academia Bialcanet, donde el director y fundador, Juan Bialcanet Latorre, la contrató. Su primer sueldo fue de 450 pesetas.

          Después opositaría a maestra nacional, consiguiendo plaza en La Hoz, un pequeño pueblecito de Albacete, donde permaneció un año. El siguiente destino fue Xeresa, en la Safor, donde ocupó otro año la escuela de la localidad hasta que en el mes de Septiembre de 1951 regresa a su ciudad natal para tomar posesión de la escuela de párvulos de la Plaza de Santa Catalina, al lado de la oficina de Correos. Tras poco tiempo en este pequeño local, la escuela es trasladada a otro lugar cercano, en la calle Chulvi, donde imparte clase durante largos treinta años. Después de estas tres décadas se traslada el grupo escolar “Julio Tena”. En este tiempo les sorprende la “pantanada” que destruye el aula de párvulos donde su maestra tenía un verdadero museo escolar, producto de sus largos años de docencia.

         Sus últimos años de enseñanza los dedicó en el Colegio Público Alborxi,  cuando  a nuestra querida doña Fina le llega la jubilación.

         Por su escuela de párvulos pasaron tres generaciones y en ocasiones la matricula llegó a 67 alumnos todos salieron de su escuela  sabiendo leer y escribir.

         Fina Fernández Sempere, maestra de párvulos, jubilada el 27 de Noviembre de 1980, con motivo del “Día del Maestro”, le fue otorgada la merecida recompensa del “Lazo de la Orden de Alfonso X el sabio”, que poco tiempo después ofrecería a la Virgen de Lluch en su santuario. El 30 de diciembre  de 2001, el ayuntamiento de Alzira la distingue con el escudo de oro de la ciudad. En su tiempo de descanso obligado, escribió obras de teatro para ser interpretadas por niños, como la “Trilogía a San Bernardo, Gracia y María”; “Los monumentos de Alzira,  “Apuntes de la iglesia de Santa Catalina” y “Las partidas de Alzira”.

         Fina Fernández, una alcireña que dejó una estela luminosa en el mundo de la docencia en Alzira.

          Desde hace pocos meses el ayutamiento le ha dedicado una calle en la parte Este de la ciudad. Calle maestra Fina Fernández.

         La misa de córpore insepulto se celebrara mañana sábado a las doce del mediodía en la parroquia de Santa Catalina. Descanse en paz.

Alfonso Rovira

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