LXIII edición de la Romería a la Murta en Alzira

         La romería a las ruinas del histórico monasterio de jerónimos en el paraje de la Murta, en el término de Alzira, se celebró el domingo 27 de mayo, su 63 edición. Comenzaba en el año 1955, tras la fundación de la Cofradía de la Nuestra Señora de la Murta en noviembre e 1954.

         Como todos los años, en esta época, los romeros se concentraron a las ocho de la mañana en la puerta de la parroquia de Sana Catalina, donde el párrco Enrique Masía, consiliario de la cofradía, bendijo las cañas y la carroza donde se entronizó la imagen de la Virgen de la Murta.

Tras unas danzas valencianas a cargo del grupo de Alzira, iniciaron el camino de la Murta, no sin planificar la ruta, puesto que la ciudad se halla en plenas obras de transformación en sus calles principales. Si bien acertaron a tomar el camino correcto por donde los labradores se dirigían al monasterio; calle Pastora, Murta, Colmenar, Virgen de la Murta, Putxada de Baltaro, barriada de Santa María de Bonaire -La Graella- y por el “garrofer de bonaire”, tomar el camino de la Murta, por la umbría, dajando a la izquierda el camposanto, para a mitad del camino, deternerse en el huerto del matrimonio Vicenta Pelufo y Adolfo Argente, para “reponer fuerzas”, ya que el camino, los romeros lo cubren andando  trasladando la carroza, con la ayuda prestada siempre por una pareja de la Policía Local, acompañados de dos ambulancias de la Asamblea Local de Cruz Roja de Alzira.

         Al llegar a la puerta de entrada a la Murta, fue recibida por el grupo de danzas que dieron la bienvenida a la Virgen y romeros, cubriendo el kilómetro que faltaba para llegar al puente de Felipe II, lugar donde los romeros recibien a la imagen de la Virgen, bajo la advocación alcireña de Murta. Al llegar al recinto donde se debia celebrar la eucaristía, entronizaron a la imagen en el preparado altar para este menestar. Mientras llegaba el momento, a la una de la tarde, se procedió a la ofrenda de flores a la Virgen, en la que tomaron parte, las falleras mayores con sus cortes, acompañadas del presidente de la Junta Local, Jaume Bohigues; cofradías, asociaciones, fiestas de barriada, la filà Creuats Riberencs, que este año celebran su X aniversario, Colonia alcireña en Valencia, Archicofradía de San Bernat i les Germanetes; Cofradía de la Virgen de Lluch; de la Murta y finalmente el ayuntamiento, representado por la vicealcaldesa Isabel López y el concejal Enrique Montalva.

         A continuación dio comienzo la eucarístía, celebrada por el consiliaro de la cofradia de la Murta, Enrique Masiá, que en la homilía destacó le fiesta del día, la Santísima Trinidad, haciendo mención al lugar donde se celebraba la misa, en el templo de la naturaleza. Terminada la misa y como era costumbre en los tiempos que los monjes habitaban el cenobio, se repartió a la romeros el pan bendito.

         Al mediodía, los romeros degustaron una sabrosa paella, para a media tarde, en procesión hasta la cercana capilla, de trasladó la imagen de la Virgen de la Murta, entronizándola en el altar, mientras los romeros cantaban los gozos e himno a la Virgen, despidiéndose hasta la nueva romería, la 64 edición, que se celebrará D.m, dentro de un año.

Texto y fotos: Alfonso Rovira

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