Peregrinación a la Pileta del Martiri

Todos los años por estas fechas, la pontificia archicofradía de los Santos Patronos Bernardo, María y Gracia, organizan la peregrinación a la “Pileta del martiri”, hoy al ermitorio cercano a la Pileta, en la partida de Sant Bernat.

Fue el sábado 9 de junio, a las 7.30 de la tarde, en esta ocasión cuando se celebra el 375 aniversario del patronazgo -fue el 19 de julio de 1643-. Se celebró primeramente una representación de la conversión de San Bernardo, que tuvo lugar en el monasterio de Poblet, obra de Amparo Olivares, donde tomaron parte en la escenificación, los niños Bernat Tetuán, en el papel de Amet; Carlos Valentín, Soldado; Hugo Piera, monje; Natalia Magraner Reina; Naiala Lozano, Zaida; y Rocío Betoméu, Zoraida. Actuaron de presentadores, Lucía Zacarés y Gabriel Esteve, bajo la dirección de Inmaculada Gisbert, Inés Cebolla y María del Carmen Clausi.

A continuación de la escenificación de la obra, el consiliario de la archicofradía, Enrique Masiá, celebró la eucarisitía, a intención de José Palacios, Delfina Esteve y Josefina Fernández, terminando con el beso a las relíquias del santo por los asistentes al acto.

Existe una noticia no muy divulgada de la construcción del ermitorio dedicado a los patronos de Alzira, lugar según la tradición, fueron martirizados el 20 de agosto de 1180. Este lugar sagrado, ubicado en la partida de Sant Bernat, cerca de la estación de FF.CC, antiguamente fue un convento a extramuros de la ciudad, regido por frailes trinitarios, más tarde conocido por los alcireños como “el sequer de Sant Bernat”, por ser donde se utilizaba para sercar el arroz que se plantaba en la cercana Marchal.

En el programa de fiestas a los santos patronos de 1935, con motivo del VIII centenario del nacimiento de Amet ben Almanzor, -Sant Bernat, de Carlet, monje de Poblet y mártir de Alzira-, figuraba un escrito de Pascual Almiñana, presidente  de la cofradía. Se titulaba “La Promesa”. Decía: “Esto es lo que deseamos que haga el pueblo católico de Alzira, lo que pedimos desde estas columnas en este programa de fiestas religiosas, que con motivo del octavo centenario del nacimiento de San Bernardo, vamos a celebrar. Ya en el Boletín de las fiestas correspondientes al mes de julio, mi amigo Manuel Montagud, esbozó el objeto de esta Promesa, y ahora lo voy a recordar.

Cuando estemos viviendo estas horas solemnes de las fiestas; cuando los corazones de todos los alcireños latan al unísono de la misma ansia, cual es glorificar a nuestro patrono, pensemos en el lugar donde fue San Bernardo, juntamente con sus hermanas, martirizados. Reflexionemos y veremos como una vida de nuestros mártires empieza en aquel lugar y cómo la historia de Alzira lleva la página más gloriosa.

En 1880, nuestro paisano Jaime Goig Company, cronista de la ciudad, ya se ocupaba de narrar al final de su obra “Vida de los Santos Patronos”. Recordaba el hecho del martirio, no pudiendo olvidar aquella barbarie y se lamentaba cómo Alzira fuera sepulcro de los gloriosos mártires, tuviera aquel precioso lugar tan abandonado, moral y materialmente. Alzira sabrá hacer un monumento en aquellos parajes, digno de del motivo que ha de recordar.

El presidente de la cofradía, Pascual Armiñana”.

Un año más tarde, en 1936, dio comienzo la más cruenta, fratricida e incivil de las guerras y el presidente de la cofradía fue fusilado en su pueblo, Benigánim, en septiembre de aquel año. Finalizada la contienda tres años después y regresar la imágen relicario de San Bernardo, que había sido guardada en Onda, la cofradía se reorganizó, siendo presidente durante cuarenta años, Manuel Montagud, quien reconstruyó la Pileta en 1956. Al cesar de presidente en 1977, encomendó a Bernardo Mazo, su sucesor, que se adquirieran los citados terrenos y se levantara un santuario que recordara el lugar donde fueron halladas las relíquias de los mártires el 23 de julio de 1599.

Bernardo Mazo fue presidente de la cofradía entre el 30 de marzo de 1978 y el 2 de enero de 1987. Bajo su mandato tuvo el honor de cumplir la promesa que otros antepasados hicieron antaño, para que la construcción del santuario en el lugar del martirio, fuera una realidad. El 20 de Enero de 1980 -como da fe la fotografía que acompañamos-  se bendijo y se colocó la primera piedra, con asistencia del vicario general de la diócesis, don Rafael Sanus Abad, que años más tarde sería nombrado obispo auxiliar de Valencia.

Al año siguiente, 1981, Bernardo Mazo cumplió la “Promesa” al inaugurar el centro de religiosidad bernardino, como le encargó Manuel Montagud, que a su vez había propuesto Pascual Armiñana, que por motivos que desconocemos, no se pudo llevar a cabo hasta pasados cuarenta y cinco años. Ese mismo año, Bernardo Mazo, mandó reeditar el libro “Las tres púrpuras”, que un siglo antes había publicado Jaume Goig.

Un año después de haber colocado la primera piedra, el 19 de julio, el arzobispo de Valencia, don Miguel Roca Cabanellas, a las ocho de la tarde, bendecía e inauguraba las obras ya terminadas.

 

Texto y Fotos: Alfonso Rovira

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